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Tesis doctoral

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  • 1

    POTICAS DEL ESPECTRO

    TRABAJO DE GRADO PRESENTADO POR JAVIER ARTURO ARTEAGA P. PARA OPTAR EL

    TTULO DE GRADO EN DOCTOR EN ANTROPOLOGA

    ASESOR: DR. CRISTBAL GNECCO.

    DOCTORADO EN ANTROPOLOGA

    PROGRAMA DE ANTROPOLOGA

    FACULTAD DE HUMANIDADES

    UNIVERSIDAD DEL CAUCA

    POPAYN

    2012

  • 2

    Ustedes desaparecieron a mi hijo, ahora encuntrenlo.

    Doa Nelly. Puerto Ass, Putumayo.

    El espectro es espritu, participa de l, procede de l precisamente

    porque le sigue como su doble fantasmal.

    Jacques Derrida. Espectro de Marx. El Estado de la deuda, el

    trabajo del duelo y la nueva Internacional, p., 143

    En los pases totalitarios todos los lugares de detencin dirigidos

    por la Polica quedan convertidos en verdaderos pozos del olvido

    en los que las personas caen por accidente y sin dejar tras de s los

    rastros ordinarios de su antigua existencia como un cuerpo y una

    tumba. En comparacin con esta novsima invencin para hacer

    desaparecer a la gente, el anticuado medio del asesinato, poltico o

    comn, resultaba desde luego ineficaz. El asesino deja tras de l un

    cuerpo, y aunque trate de borrar los rastros de su propia identidad,

    no tiene poder para borrar la identidad de su vctima del recuerdo

    del mundo superviviente. La operacin de la Polica secreta, por el

    contrario, se encarga milagrosamente de que la vctima nunca haya

    existido.

    Hannah Arendt. Los orgenes del totalitarismo, p., 529.

  • 3

    Presentacin.

    Dado que, si en las ciencias del hombre sujeto y objeto

    necesariamente se identifican, entonces la idea de una ciencia sin

    objeto no es una paradoja juguetona, sino tal vez la tarea ms seria

    que en nuestro tiempo queda confiada al pensamiento.

    Giorgio Agamben. ESTANCIAS. La palabra y el fantasma en la

    cultura occidental, p., 11.

    El trabajo que a su consideracin se presenta se llev a cabo en Puerto Ass-Putumayo,

    entre el mes de febrero del 2011 y el mes de mayo del 2012, mediante entrevistas a madres

    de personas desaparecidas y, en algunos casos, a personas que han trabajado en la

    reconstruccin o conservacin de la memoria de las desapariciones en esta ciudad. Y se

    encontr al menos con dos cuestiones: la primera, cmo rastrear, tal como lo propone

    Agamben en el epgrafe, la relacin que la ciencia o la antropologa o la filosofa poltica-

    habra establecido entre sujeto y objeto en el momento especfico en el que el objeto falta,

    falla o no est ah donde creemos que est? En nuestro caso particular, cmo llevar a cabo

    una investigacin precisamente ah donde el desaparecido o el Estado no est, no se

    encuentra, no se verifica; no se ubica o se localiza en un lugar estable? Por lo tanto, cmo

    llevar a cabo una etnografa del espectro o del Estado cuando es el espectro quien falta,

    falla a la presencia? En otras palabras, qu hacer cuando el objeto de investigacin una

    vez puesto en frente, a la vista, da de modo imperceptible la vuelta y toca al investigador;

    tanto que desde entonces no puede sino acceder a esta suerte de potica que a l le es

    implcita? La segunda, cmo evitar que en la reconstruccin del acontecimiento por parte

    del investigador, tanto la carga sintomtica que subyace a la voz del sobreviviente como el

    carcter intempestivo del evento no sean instrumentalizados por el Estado y hasta por el

    mismo desenvolvimiento de la investigacin? Cmo mantener al interior de un discurso

    acadmico esto que Veena Das ha denominado la memoria del acontecimiento sin que la

    voz del experto apague y apacige precisamente el trauma que el evento inflige por igual a

  • 4

    la presencia encriptada del Estado que a la presencia idiomtica de lo dicho? Estas dos

    cuestiones procuran desplegar esto que en el proyecto de investigacin se habra propuesto

    como objetivo de la investigacin, a saber: mediante qu mecanismos el desaparecido

    revierte el carcter tautolgico de la representacin del Estado o el sobreviviente invierte la

    capitalizacin del sufrimiento a la que el terror lo habra inducido en el duelo.

    Una suerte de etnografa del espectro plantea, en efecto, la carencia del objeto, y, con ello,

    la falta o ausencia de identificacin entre el sujeto y el objeto. Plantea, por ende, la

    sustraccin del objeto a la presencia, su espectralizacin. En verdad, la sustraccin del

    objeto a la presencia no es una condicin sin ms para una etnografa del espectro:

    asegura la condicin de inaccesibilidad del espectro preciso ah donde el deslizamiento que

    su ambivalencia mimtica produce limita la misma representacin o el discurso

    autoritativo. Sin embargo, aqu se instala el o uno de los riesgos que una investigacin de

    este tipo le presenta a quien entre en su terreno, el o uno de los riesgos que Homi Bhabha lo

    avizora respecto al poder colonial, esto es: la ambivalencia del mimetismo o la produccin

    mimtica como estrategia por medio de la cual el poder colonial o del Estado- da lugar a

    una proliferacin de objetos inapropiados que no slo le aseguren su fracaso

    estratgico, sino que por ello mismo el poder se constituye en parecido y amenaza.

    Como si la emergencia de lo colonial dependiera para su representacin de una

    prohibicin estratgica, la ambivalencia, la produccin, la economa mimtica se

    transforma en una incertidumbre que fija al sujeto colonial como una presencia parcial,

    incompleta y virtual1 que asegura para el Estado, para los discursos de autoridad el choc

    por medio del cual el espectro desde entonces queda supeditado a una suerte de

    1 BHABHA, Homi. El lugar de la cultura. Trad. de Csar Aira. Manantial, Buenos Aires, 2002, Ps. 112-113.

  • 5

    mercantilizacin gracias a la cual el terror asedia, confisca y fija al sobreviviente; el choc

    gracias al cual el terror por su parte habra constituido su carcter intangible.

    Si hay una etnografa del espectro, si esta etnografa es posible, entonces ella tendr que

    vrselas con la inversin tanto de esta apropiacin, digamos, de lo inapropiable, con este

    clculo de lo inapropiado que lleva a cabo el terror como con esta inversin que se produce

    en el momento mismo del choc, la inversin por la cual esta especie de mercantilizacin del

    espectro que el Estado lleva a cabo a travs de la ambivalencia mimtica queda suspendida,

    asombrada si se quiere, chocada tambin ella por la destruccin del valor de uso y de la

    inteligibilidad tradicional que estaba en el origen de la experiencia del choc. Se tratara,

    por lo tanto, de restaurar en la inasibilidad misma un nuevo valor y una nueva autoridad2.

    La restauracin de lo inasible, la experiencia del choc, en tanto extraamiento que sustrae el

    espectro a su uso y a su inteligibilidad tradicional, destina el sobreviviente a la

    reconstruccin del sntoma a travs del trabajo arcaico de su memoria. Mejor: la

    restauracin de la inasibilidad del espectro, el desobramiento del choc al interior de la

    circulacin mimtica que del espectro propone el Estado, delnea tanto la suspensin de su

    despliegue esttico como el carcter actual del trauma al interior mismo de un trabajo

    nemotcnico histrico, sucesivo, lineal. La reinscripcin del carcter inasible del espectro

    que el sobreviviente lleva a cabo en el trabajo de memoria es de carcter traumtico e

    imaginal.

    Una etnografa del espectro da cuenta de este desajuste que el choc o el trauma produce al

    interior de la historia, de la memoria y de la misma narracin, y es por ello mismo

    traumtica. El trauma no la atraviesa, por consiguiente, como un elemento ms: la

    2 AGAMBEN, Giorgio. ESTANCIAS. La palabra y el fantasma en la cultura occidental. Trad. de Toms

    Segovia. PRE-TEXTOS. Valencia, 1995, p., 88.

  • 6

    reinscribe a ella tambin en su actualidad, esto es, tanto en un trabajo de memoria arcaica

    como en el maleficium que el trauma deviene para un discurso autoritativo, normalizado y

    normalizador. Evoca los textos o los testimonios no a la manera de un ladrn que ha

    robado la voz de otro, sino a la manera de quien se da en prenda a las palabras de este

    otro3. Esta puesta en prenda de la etnografa del espectro es, en efecto, el mecanismo por

    medio del cual la memoria del acontecimiento se inscribe.

    ***

    Dos problemas parece plantear Veena Das respecto a esta inscripcin de la memoria del

    acontecimiento en el texto etnogrfico: cmo las estructuras conceptuales permiten darles

    voz a las vctimas sin que con ello nos distancie de la inmediatez de su experiencia; o,

    por el contrario, cmo en la memoria de un acontecimiento, tal como se organiza y se

    consagra por parte del Estado, precisamente se oculta a la vista la forma en la cual el

    acontecimiento puede haberse experimentado por la propia vctima. El texto en extenso

    afirma:

    El discurso del profesional, aun cuando hable por cuenta de las vctimas, parece carecer de las

    estructuras conceptuales que permitan darles voz. No estoy sugiriendo que la experiencia de la

    vctima pueda hablarnos de manera clara y directa, sin verse mediada por la reflexin

    intelectual. Lo que quiero sugerir, sin embargo, es que las estructuras conceptuales de nuestras

    disciplinas de la ciencia social, el derecho, la medicina- conduce