parte preeliminar y general tomo segundo arturo alessandri r. manuel somarriva u. antonio vodanovic

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  • TRATADO DE DERECHO CIVIL PARTE PREELIMINAR Y GENERAL

    TOMO SEGUNDO

  • Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor.

    © ANTONIO VODANOVIC H.

    © EDITORIAL JURIDICA DE CHILE Carmen 8, 4ª piso, Santiago

    info@editorialjuridica.cl

    Registro de propiedad intelectual Inscripción N.º 104.257, año 1998

    Santiago - Chile

    Se terminó de imprimir esta séptima edición 1.000 ejemplares en el mes de febrero de 2005

    IMPRESORES: Imprenta Salesianos S.A.

    IMPRESO EN CHILE/PRINTED IN CHILE

    ISBN obra completa 956-10-1590-0 ISBN 956-10-1592-7

  • ARTURO ALESSANDRI R.

    MANUEL SOMARRIVA U.

    ANTONIO VODANOVIC H.

    TRATADO DE DERECHO CIVIL

    PARTES PRELIMINAR Y GENERAL

    EXPLICACIONES BASADAS EN LAS VERSIONES DE CLASES DE LOS PROFESORES DE

    LA UNIVERSIDAD DE CHILE ARTURO ALESSANDRI R. Y MANUEL SOMARRIVA U.,

    REDACTADAS, AMPLIADAS Y ACTUALIZADAS POR ANTONIO VODANOVIC H.

    TOMO SEGUNDO

  • 5

    ABREVIATURAS

    C. ................................................................................... Código (C) ................................................................................. Considerando C. Ap. ........................................................................... Corte de Apelaciones C. Sup. .......................................................................... Corte Suprema F. del M. ....................................................................... Fallos del Mes G. .................................................................................. Gaceta de los Tribunales G. J. ............................................................................... Gaceta Jurídica R. de D. y J. ................................................................. Revista de Derecho y Jurisprudencia

    .. y Gaceta de los Tribunales sec. ................................................................................ Sección sent. ............................................................................... Sentencia

  • PARTE GENERAL

    (Continuación)

  • 9

    S E C C I Ó N Q U I N T A

    EL OBJETO Y EL CONTENIDO DE LOS DERECHOS

    CAPÍTULO XXXIV

    NOCIONES GENERALES

    988. CONCEPTO

    Empecemos recordando una noción fundamental, la de derecho subjetivo: poder o señorío de la voluntad de una persona, reconocido y garantizado por el derecho objetivo, para que ella satisfaga sus propios intereses.

    El elemento personal de la relación que supone el derecho subjetivo, constituido por los sujetos activo y pasivo, se analizó en el tomo primero de esta obra. Corresponde estudiar ahora el elemento contrapuesto, el objetivo, o sea, el objeto del derecho. Consiste en todo aquello sobre lo que recae el poder del titular o sujeto activo del derecho y hacia lo cual se dirige su interés.

    Variados son los derechos subjetivos y variados también sus objetos. Pueden ser las cosas (bienes), el comportamiento humano (actos o abstenciones del sujeto pasivo), la persona propia o ajena y otros valores.

    A continuación se examinan esos objetos.

    989. A) COSAS, BIENES

    En el campo jurídico se entiende por cosa, salvo la persona, toda entidad corporal o incorporal. En las cosas corporales o materiales caben desde el Sol (cuyo volumen es un millón trescientos mil veces

    mayor que el de la Tierra) hasta las ultramicroscópicas bacterias, que, según los investigadores, tienen un espesor promedio, poco más o menos, de una veinticinco milava parte de una pulgada.

    Entre las cosas incorporales o inmateriales, es decir, las que no se perciben por los sentidos sino sólo por el intelecto, se colocan las producciones del espíritu, como una creación literaria, los inventos de aplicación industrial, etc. Algunos, siguiendo al Derecho Romano, llaman cosas incorporales a los mismísimos derechos. Luego nos detendremos en explicar este punto.

    No todas las cosas pueden ser objeto de los derechos; sólo pueden serlo las útiles y las apropiables. Las que reúnen estos caracteres se llaman específicamente bienes.

    Útiles son las cosas capaces de proporcionar un beneficio moral o económico. Las cosas inútiles, como las pelusas que flotan en el aire, no son dignas de la tutela jurídica.

    La etimología de la palabra bienes delata el carácter útil de las cosas que el Derecho considera. Proviene ella del adjetivo latino bonus, que, a su vez, deriva del verbo beare, el cual significa hacer feliz. Realmente, aunque las cosas que se tienen por propias no dan la felicidad, contribuyen al bienestar del hombre por la utilidad moral o material que de ellas puede obtener.

    Para entrar en la categoría de bienes las cosas deben ser, además de útiles, apropiables, o sea, susceptibles de caer bajo el dominio o poder del hombre, sea por la aprehensión material o de cualquiera otra manera. Si la

  • TRATADO DE DERECHO CIVIL. PARTES PREELIMINAR Y GENERAL

    10

    apropiación sólo pudiera realizarse mediante la aprehensión física, las cosas inmateriales –que no se miran ni se tocan– no podrían ser objeto de los derechos.

    El requisito de la apropiabilidad se explica. Hay cosas muy útiles que, por su naturaleza misma o estar destinadas al uso de todos los hombres, no pueden ser el objeto del derecho exclusivo de nadie: los astros que nos alumbran, el aire que respiramos, la alta mar por la cual navegamos. Claro que nada se opone a que partes de esas cosas o energías que de ellas emanan, sean apropiadas y se conviertan en objetos de derechos. El que encierra aire en recipientes (aire comprimido), el que extrae agua de los mares, el que capta energía solar, se hace dueño de lo obtenido.

    Las cosas útiles y apropiables, o sea, las que pueden ser objeto de derechos, se denominan específicamente bienes. Las cosas, pues, difieren de los bienes, se dice, como el género de la especie: las cosas son el género; los bienes, la especie. Síguese de esto que todos los bienes son cosas, pero no todas las cosas son bienes. Sólo tienen este carácter las que pueden ser objeto de los derechos, como lo afirma explícitamente el Código Civil italiano de 1942 al decir: “Sono beni le cose que possono formare oggeto di diritti” (art. 810). En sustancia, con palabras distintas, declara lo mismo el Código Civil venezolano de 1942, reformado en 1982; manifiesta que “las cosas que pueden ser objeto de propiedad pública o privada son bienes muebles o inmuebles” (art. 525). El Código Civil boliviano de 1975 contiene una definición que es variante de la italiana; dice: “Son bienes las cosas materiales e inmateriales que pueden ser objeto de los derechos” (artículo 74).

    El Código Civil alemán reserva la palabra cosas sólo para las corporales; las incorporales reciben el nombre de objetos incorporales; señala expresamente: “Sólo los objetos corporales son cosas en el sentido de la presente ley” (artículo 90). Esta categórica declaración se hizo para evitar cualquiera duda, ya que antes de la Unidad Alemana (1871), el Código Civil prusiano de 1794 había dado, según los comentaristas, una amplitud desmedida al concepto de cosas que le hacía perder todo valor propio.

    990. LOS CONCEPTOS DE COSAS Y BIENES EN EL CÓDIGO CIVIL CHILENO

    Nuestro Código Civil no define el concepto de cosas en general; lo supone conocido. Tampoco precisa qué son los bienes; se limita a decir que “consisten en cosas corporales o incorporales”; en seguida define específicamente unas y otras, cuyo análisis haremos oportunamente.

    Más adelante, al igual que el Código Civil francés y otros, habla indistintamente de bienes y de cosas, circunstancia que ha llevado a afirmar a muchos que para todos esos Códigos bienes y cosas representan conceptos sinónimos. Se ha replicado que si los bienes consisten en cosas, éstas deben tomarse en el sentido de bienes, o sea, de cosas susceptibles de ser objeto de los derechos, que es lo que interesa al legislador. Y es lo que decía un viejo tratadista francés consultado más de una vez por don Andrés Bello; nos referimos a Mourlon, que afirma: “La ley, por lo demás, se sirve indiferentemente de las dos palabras (bienes y cosas); pero cuando ella habla de cosas, entiende siempre referirse a los bienes, es decir, las cosas susceptibles de entrar en el patrimonio de un sujeto”.1 Y cuando no se refiere a los bienes –agregaríamos nosotros– lo dice claramente. Así, expresa que no son susceptibles de dominio las cosas que, como la alta mar, la naturaleza ha hecho comunes a todos los hombres (art. 585). Decir que una cosa no es susceptible de dominio, de apropiación, significa que no puede ser objeto de derechos, que no es un bien.

    Sea como fuere, el asunto no es para desvelarse, porque en cada caso el tenor mismo de las disposiciones pone de manifiesto si el legislador alude a las cosas en general o a los bienes en sentido estricto.

    Nosotros, al hablar en esta obra de los bienes, nos referimos a las cosas, corporales o incorporales, que pueden ser objeto de los derechos, esto es, las útiles y apropiables, y llamamos cosas, en un sentido general, a todas las entidades, excepto las personas, sean o no susceptibles de ser obj