Habermas y Foucault: Modernidad, Posmodernidad y ?· Habermas y Foucault: Modernidad, Posmodernidad…

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<ul><li><p>VEGUETA, Nmero 4, 1999 (103-116) </p><p>Habermas y Fo~caul t : Modernidad, Posmodernidad y teora de la Historia </p><p>*Universidad de Las Palmas dc Gran Canaria </p><p>OUnversdad de a s Fanas d? Gran Canara i t o e c a U n u e s t s r i Memmi D g t a le Can i r i s 20815 </p></li><li><p>E n el presente artculo nos hemos pro- puesto comparar el pensamiento de Michel Foucault, con uno de los ms im- portantes defensores actuales del proyecto Modernista: Jrgen Habermas. </p><p>Consideramos que Habermas y Fou- cault son los dos grandes lilsofos con ma- yor infliiencia en las Ciencias Humanas y Sociales del ltimo cuarto del siglo XX. Ca- da uno representa un proyecto de com- prensin de la sociedad, que difcilmente pueden ser conciliables y uno y otro ayu- dan a dar distintas repuestas al sentido de ! Histori~ cii !os alGurt.5 del ano 2000. </p><p>Intentaremos contrastar las teoras de estos dos autores as como sus respectivas pwsiciunes con respecto al proyecto de la modernidad, dada las repercusiones que ello tiene en la bsqueda del por qu de la Historia. Creemos importante profundizar en este ltimo punto, por ser un tema que marca enormes diferencias entre estos dos autores y que, en la actualidad, ha suscita- do un profundo y fructfcro debate en el seno de la Teora de la Historia. </p><p>Por otra parte, no hemos de pasar por alto que la modernidad ha constituido nuestra forma de ser y de pensar. Se ha convertido en una ideologa que hoy forma parte de todas las sociedades occidentales (y de algunas no occidentales) y este deba- te, por tanto, puede ayudarnos personal- mente a una reflexin y postura crtica con respecto a la lnea que ha llevado nuestra sociedad hasta el momento presente. </p><p>En esta reflexin, expondremos dos vi- siones totalmente opuestas con respecto a este tema y que se corresponden con las te- sis mantenidas por estos dos autores. Las dos posiciones a las que nos rcfcrimos son la modernidad y la posmodernidad. </p><p>Hemos de aclarar, que no pretendemos cn cstc trabajo llegar a una exposicin completa del pensamiento habermasiano y foucaultiano sino exponer slo unas bases L - L . . Z - . - 2 - - - c - - - L ~ U L L C ~ ~ u r C ~ L U ~ d u i ~ e ~ que L L U ~ pu~rii id~l, partiendo de los problemas ya anterior- mente planteados, profundizar en los te- </p><p>mas que Habermas y Foucault tienen en comn, y la actitud crtica que han mante- nido uno respecto a otro. </p><p>Como hemos dicho, esta confrontacin terica se encuadra en el ms amplio de- bate modernidad versus posmodernidad. Augusto Klappenbach distingue en este pannrama tres lneas de desarrollo terico: los neoconservadores; los reconstructores- reformistas; y deconstructores o posmo- dernosl. En los dos primeros grupos en- contramos un diagnstico similar de la si- tuacin de cambio cultural, pero las salidas iie se &amp;Yrigei.L, </p><p>Para los conservadores como Daniel Bell, el individuo en la sociedad actual se encuentra inmerso en las contradicciones cultilrales del capitalismo, en el que sc han conformado tres lgicas antinmicas: he- donismo, eficacia e igualdad; la nica sali- da que Be11 estima posible es el recurso a la tradicin desechada, la nica que puede dar al individuo la seguridad existencia1 de la quc ahora carece. </p><p>Habermas se encontrara en el segundo grupo citado, el de los reconstructores-refor- madores, y coincide con Be11 en considerar que estamos ante una sociedad defectuosa que debemos reformar. La razn moderna, cuando seguimos el anlisis weberiano, se ha escindido en tres esferas autnomas, la ciencia, la moral y el arte, que funcionan se- gn tres lgicas distintas, la cognitivo-ins- trumental, la moral-prctica y la esttico-ex- presiva. Pero para Habermas, el criterio uni- ficador que nos haga superar esta situacin no ~ I I P ~ P hallarse pn elempntor exteriores a la vida humana, sino que proceder de nues- tro anlisis de la esencia de la racionalidad dada en la praxis humana. </p><p>Foucault se sihiara en el tercero de los grupos, los deconstructores o posmoder- nos2. A pesar de sus diferencias, estos auto- res mantienen mas tesis comunes frente al mundo posmoderno: la escicin del discur- su cri id JUC~~&amp;IU aciudi cn una serie de di- ferentes juegos del lenguaje es irrevocable, no hay que proponer estrategias para su su- </p><p>104 Juan Mmiurl Santona Prcs / Antonia M." PCrez Rodr@m </p><p>OUnvprsdad de a s F a n a i d? Gran Canara i L o e c a U n u e s t s r i Memmi D g t a le Can i r i s 20815 </p></li><li><p>Habermas y Foucault: Modernidad, Posmodernidad y teora de la Historia 1 05 </p><p>peracin, sino que slo cabe acostumbrarse a iin mundo sin fundamentaciones, la muer- te de Dios -garante de racionalidad cn el perplejo mundo moderno- se ha producido finalmente, pero ahora, en estos pensadores no encontraremos las resonancias trgicas que para Nietzsche tuvo esta seguridad. </p><p>Lo que nos interesa ahora es tratar de sealar las consecuencias que plantea- mientos tan diferentes tienen para el status qiie pret~ndemns para la Historia. sta no tiene el mismo significado en un mundo en que las estrategias discursivas son mlti- ples y heternomas, que si, por el contra- rio, confiamos en un horizonte comn pa- ra una sociedad humana integral. La histo- ria de la ciencia llevada a cabo por Foucault se radicaliza en una crtica de la racionalidad, que desdea todo desarrollo en ciencia social por Iralarse al mismo tiempo de una ampliacin del mbito del dominio. Para Foucault la ciencia moderna se ha convertido en el sustrato ideolgico que legitima el stnflr 9110 en el capitalismo avanzado. Mientras para Habermas cabe la posibilidad de una ciencia aeconstructiva&gt;) y emancipadora, para Foucault, slo es po- sible la accin deslegitimadora del histo- riador del pensamiento. </p><p>Muy a gvosso modo, hemos ya adelanta- do que Habermas defiende las propuestas de la modernidad como vjlidas para la so- ciedad actual. Piensa quc a pesar dc los problemas lgicos y de las contradicciones internas que existen en el proyecto moder- no no hemos de abandonarlo como causa perdida, sino aprender de sus errores,, v tratar de apropiarnos de l ofrecindole una salida. Ante la interpretacin posmo- derna de la historioyrafa trata de mante- ner un proyecto de modernidad anclado en los ideales ilustrados 3 . </p><p>La postura habermasiana en lo que a la filosofa de la historia se refiere ha variado desde sus primeras formulaciones hasta obras ms recicntcs. Habermas somete a la filosofa de la historia a una profunda cr- tica, pero esto no significa que la haga de- </p><p>saparecer, antes bien, nos plantea la nece- sidad de su radicalizacin. La filosofa de la historia ha pretendido un desarrollo prospectivo, por e1 que la propia teora desde s misma, trata de autofundamen- tarse, de proponer los principios que la le- gitiman y fundan los fines de la historia. Para Habermas esto no es concebible, no porque renuncie a la capacidad de estable- cer fines, sino porque no cree que estos sur- jan desde la teora ? Con esto, quiere recu- perar los planteamientos de los primeros escritos de Marx, traicionados en algn modo por el marxismo ms ortodoxo, que quiso ver en la teora la afirmacin de los fines, pero estos, para Marx, no dependan dc las necesidades tericas sino de las prcticas, si entendemos (</p></li><li><p>1 06 / i u n Mnnuel Saritana Prez /Antonia M." Prez Rodr&amp;iiez </p><p>Foucault (se considera a s mismo como un historiador del pensamiento) es relativis- ta y, en consecuencia, est contra el proyec- to ilustrado, por tanto, habra que incluirlo dentro del posmodernismo, aunque presen- ta grandes diferencias con otros autores ms representativos de esta filosofa como Lyo- tard o Vattimo. La Historia que hace Fou- cault no es una Historia social de las insti- tuciones ni una Historia de la Ciencia, IU si- quiera, a pesar de las semejanzas externas, se trata de monografas sobre Historia de las mentalidades, estos estudios se aproximan ms bien a una Historia de la razn </p><p>La posicin de Foucault es de total re- chazo hacia la ideologa de la Modernidad, considera insalvable el proyecto modernis- ta. Los criterios de razn cientfica y el concepto de objetividad), son considera- dos por ste como tina mera sustitucin de las imgenes religiosas y metafsicas del mundo antiguo por otra retrica de la ver- dad\\, FGWXL!~ nu cree en 11.. pcsibi!idad de ningn principio absoluto, ningn criterio que tenga una fundamentacin firme y de- finitiva, y por tanto, tampoco ve positivo el establecimiento de normas universales de ningn tipo. Cada forma cultural de la ci- vilizacin occidental ha tenido su sislema de interpretacin, sus tcnicas, SUS mto- dos, sus formas propias de sospechar que el lenguaje yuieie decir digo Uisiintu de io que dice, y entrever que hay lenguajes aparte del mismo lenguaje '. Cualquier in- tento, como el habermasiano, de funda- menlar las teoras en principios universales es rechazado por Foucault, no slo por fa- iaz, sino por *terrorfico. </p><p>Para entender mejor la teora de Fou- cault lo hemos encuadrado dentro de la co- rriente de pensadores posmodernos, pero hemos de aclarar antes, que Foucault siem- pre se neg a ser ((encasillado,) dentro de cualquier tipo de escuelas, corrientes e ideologas, por las limitaciones que stas le acarrearan posteriormente: No creo que sea necesario saber exactamente lo que soy En la vida y en el trabajo lo ms interesan- </p><p>te es convertirse en algo que no se era al principio. Si se supiera al empezar un libro lo que se iba a decir en el final, jcree usted que se tendra el valor para escribir? ... El juego merece la pena en la medida en que no se sabe cmo va a terminarv. </p><p>En este sentido, Paul Veyne considera a Foucault como el historiador completo, el final de la historia; aade que es ~ u i o de los mayores historiadores de nuestra poca, pero tambin podra ser el autor de In re- volucin cientfica que perseguan todos los historiadores lo. </p><p>Se ha dicho que el proyecto m o d ~ r n o surgi en el siglo XVIII con los filsofos de la Ilustracin. Las ideas promovidas por estos, fiiernn enriquecidas y consolidadas durante los siglos siguientes, pero hemos de tener en cuenta que la influencia de la emergencia de la racionalidad cientfica surgida a partir del siglo XVII fue sin lugar a dudas, un factor indisociable en la con- se c.cc in de tales ideris. </p><p>En este siglo se logran avances cientfi- cos insospechados. Los pensadores de la Il~islracin se llenan de optimismo y espe- ranza ante los logros de la Razn Cientfica, dando la espalda al oscurantismo mstico, y a las supersticiones que ste traa consigo. As que emprendieron la demolicin del en- tramado en el que se basaba la anterior cos- movisin. Kant fue quien ms claramente defini los ideales de la Ilustracin, quien mejor formul la tesis del sujeto, as como las tesis de la universalidad del conoci- miento, de la accin, de la fsica y de la mo- ral. El pensamiento de Kant resulta para- digmtico de este pensamiento. Kant fue un escritor consciente de que, los intentos de la centuria por elaborar la historia, no se ba- saron nicamente en aspectos filosficos, si- no tambin sobre temas centrados en la vi- da cotidiana y la historia la estudia para de- sarrollar una filosofa moral, intenta poner orden en la historia, extrayndole un senti- do y haribndola prnfefizas La hictnrii. para Kant, sera la forma general y, necesaria de realizarse la esencia del ser humano ". </p></li><li><p>Habermas y Foucault: Modernidad, Posmodernidad v teora de la Historia 107 </p><p>A partir de entonces estaba claro: la ra- zn asegurara el progreso, conducira hacia el bien-estar social, disipara las tinieblas, acabara pa~datinamente con los misterios de la naturaleza, liberara a los individuos de las falsas creencias que permiten subyu- garlos, y destruira por fin la posibilidad misma de arbitrariedad, creando una socie- dad de seres humanos libres y felices. </p><p>Es obvio el fracaso de tales expectati- vas, y ste ha sido reconocido tanto por los partidarios de la demolicin del proyecto moderno como por los partidarios de su re- novzciSn. </p><p>El mundo contemporneo no es la ima- gen de ese bienestar deseado y programa- do, los efectos perversos de la forma de ra- cionalidad que ha imperado en Occidente han sido suficientemente constatados por la Escuela de Frankfurt y por K. O. Apel, dos de las grandes influencias en el pensa- miento habermasiano. Ahora ocupa todo el mbito humano ia ruri subjeiiv qc es aquella que busca los medios para alcanzar fines establecidos, y esto es as toda vez que ha desaparecido la razn objetiva, que era aquella que estableca los fines huma- namente deseables. As la primera se con- vierte en razn instrumental, la Ilustracin vuelve al mito 12. En este sentido, Alain Touraiiie considera que Horkhcimcr anun- cia ya a Foucault 1 3 . </p><p>Es obvio que ningn pensador contem- porneo se sustrae a esta crtica del desas- tre, son las salidas las que resultan dife- rentes. La propuesta superadora de Fou- cault es individualista y esttica: la vida humana como la realizacin de una obra de arte, donde la labor de la historia es des- legitimar los impedimentos que los indivi- duos encuenlrai-i en su desarrollo. Habcr- mas en su intento por salvar el proyecto de la socialdemocracia, sin caer en la metaf- sica, nos propondr la teora de la comiini- cacin como explicacin de la emergencia vcciu! u prtir de los indivici~ios 14. </p><p>La propuesta tica kantiana es fuerte- mente formalista. En esta direccin se arti- </p><p>cula la crtica hegeliana referida a los pro- blemas que se pueden derivar de semejan- te abstraccin de contenido. Lo que se esi cuestionando es la utilidad de una tica que en la bsqueda de una universaliza- cin de los juicios morales sacrific los in- tereses tradicionales de la teora tica; en los escritos kantianos ya no se encuentran definiciones sustanciales de lo bueno o lo justo, sino que se desarrolla algo as como una tcnica de evaluacin para los enunciados de contenido moral. </p><p>La metodologa kantiana situada en la filosofa tradicional de la conciencia (don- de en ltima instancia la evaluacin es un procedimiento subjetivo, en el que el indi- viduo se interroga a s mismo sobre el va- lor moral de su actuacin en sociedad) se convierte en solipsismo metodolgico, ca- rente de una fundamentacin que le otor- gue cierto valor intersubjetivo. </p><p>La tica habermasiana (que podramos s i k a r cn Ir: i,-.terrecci&amp; de trlAi&amp;*~- fi- losficas tales como la hermenutica conti- nental, el desarrollo del anlisis lingstico en la filosofa angloamericana -cn la forma en que sc configura en la lnea del segun- do Wittgenstein y los trabajos de Cearle- y la corriente historicista alemana) supera el solipsismo moral kantiano en la lrrna de una tica discursiva. </p><p>- En Habermas se mantiene ei ~uriiia~isiiw Kantiano, puesto que la racionalidad dial- gica no establece fines en el sentido que lo hacen las eticas materiales, sino que el fin es el </p></li><li><p>108 Junn Manitel Silntnnn Prez / Antonin M " PC're: Rodr (pez </p><p>de una Historia, slo es posible hacer histo- rias parciales. Frente a la profunda histori- cidad de estos planteamientos, la postura universalista haber-masiana desemboca en una teora de la evolucin de la soc...</p></li></ul>