ESTRUCTURA Y TEMTICA DE LA MALA HORA - ? La segunda historia, la del diluvio y la mudanza de los

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ESTRUCTURA Y TEMTICA DE LA MALA HORADE GABRIEL GARCA MRQUEZLa mala hora es la tercera obra de Gabriel Garca Mr-quez, autor colombiano que actualmente es uno de los escri-tores latinoamericanos ms renombrados por su obra maestraCien aos de soledad (1967). La mala hora, que se gan elpremio literario Esso en Colombia en 1961, se public porprimera vez en Madrid en 1962. Aquella edicin fue desco-nocida por el autor en una nota aclaratoria incluida en la edi-cin que aparece en Mxico en 1963. La nota dice lo siguiente:La primera vez que se public La mala hora, en 1962, un co-rrector de pruebas se permiti cambiar ciertos trminos y almidonarel estilo, en nombre de la pureza del lenguaje. En esta ocasin, a suvez el autor se ha permitido restituir las incorrecciones idiomticas ylas barbaridades estilsticas, en nombre de su soberana y arbitraria vo-luntad. Esta es, pues, la primera edicin de La mala hora 1.El escenario de la obra, que se asemeja bastante al ficticioy legendario pueblo de Macondo donde el autor ha loca-lizado todas sus obras menos la que tratamos y El coronel notiene quien le escriba, no se nombra en la novela misma. Estehecho y el estilo de realismo minucioso nos hacen pensar queel autor quiso apartarse del mundo de Macondo, impresinque queda confirmada por dos pasajes de La mala hora queindican que el pueblo en que tiene lugar no es Macondo: a)cuando el Padre ngel recuerda al "manso Antonio Isabel delSantsimo Sacramento del Altar Castaeda y Montero" (pg.48)2 que lo haba sucedido en Macondo, y b) cuando el autor1 GABRIEL GARCA MRQUKZ, La mala hora, Mxico, Era, 1966, pg. 6." Las citas que corresponden a La mala hora irn seguidas del nmero (entreparntesis) di- la pgina donde aparecen cu la edicin identificada en la nota 1.472 LYDIA D. HAZERA BICC, XXVIII, 1973relata la historia del nico hotel del pueblo y nos dice que "Elpropio coronel Aureliano Buenda, que iba a convenir en Ma-condo los trminos de la capitulacin de la ltima guerra civil,durmi una noche en aquel balcn..." (pg. 55).Los acontecimientos ocurren en un momento de treguaentre las guerrillas de ese perodo que se ha venido llamando enColombia la Violencia. Se presentan en orden cronolgico du-rante un perodo que va de un martes, 4 de octubre (pg. 7),a un viernes, 21 de octubre (pg. 197). El protagonista colec-tivo es el pueblo mismo que se perfila a travs de una seriede episodios en que el autor presenta en detalle las accionesde los habitantes. Entre los personajes individuales que des-filan por la obra se destacan el alcalde y el Padre ngel.La estructura, fragmentada y suelta, responde a la inten-cin del autor de narrar la vida cotidiana de un pueblo en unmomento dado de su historia. Comprende esencialmente treshistorias: a) la aparicin de unos pasquines que publican se-cretos de varios habitantes, secretos por cierto bien conocidos;b) un diluvio que anega al pueblo y hace que los pobres delas tierras bajas se muden a los altos del municipio; y c) lasactividades del alcalde, que se relacionan tanto con la primeracomo con la segunda historia. Los temas que Garca Mrquezdesarrolla a lo largo de la novela se entretejen en los diversossucesos para dar a la obra cohesin interna, no obstante su es-tructura episdica.A nuestro parecer, la estructura de la obra est concebidaen dos planos: la externa, que corresponde a la realidad inme-diata y minuciosa en que se mueven los personajes, y la interna,que revela las motivaciones psicolgicas que influyen en lasacciones de los mismos. En su creacin del plano externo elautor se vale de una visin episdica y fragmentada que abarcalas tres historias que hemos sealado. Entre stas la ms im-portante es el relato de los pasquines que ponen en movimientolas acciones y agitan la vida emocional del pueblo. El episodiodel diluvio nos lleva a los barrios de los pobres y hace resaltarla miseria en que viven. Las actividades del alcalde sirven paradescribir la situacin poltica del pueblo y ante todo para hacerhincapi en la corrupcin personal del gamonal.BICC, XXVIII, 1973 ESTRUCTURA DE LA MALA HORA 473La faceta interna de la estructura se basa esencialmenteen los temas que se suscitan mediante la creacin de la reali-dad que hemos bosquejado en el prrafo anterior. Esta corres-ponde a la vida interior de cada personaje que revela susactitudes y sus impulsos psicolgicos. Dichos temas compren-den toda una gama de sentimientos y actitudes: celos, codicia,resentimiento, apata, violencia, soledad y sensualidad. Lostemas se vinculan al tratamiento colectivo de la obra porqueel autor utiliza lo individual para crear una visin genricade la realidad. Lo psicolgico acta como una carga subte-rrnea que fluye y refluye con gran fuerza para imponer alrealismo minucioso de la obra el elemento subjetivo que le dasu mayor hilacin y coherencia.La primera narracin de los pasquines se desarrolla entres niveles: lo irreal, lo real inmediato y lo subjetivo. Su irrea-lidad radica en los pasquines mismos que aparecen de repentepegados en la pared o portn de la casa de la vctima para pu-blicar alguna accin clandestina del pasado. Como lo denuncia-do ya es de conocimiento general, el verdadero efecto del pasqunradica en la agitacin que causa, en las emociones que desatay en los sucesos que provoca. Nunca se descubre el origen delos pasquines. Todo termina con la respuesta de Casandra, laadivina del circo, a la interrogacin del alcalde: "Es todo elpueblo y no es nadie" (pg. 146). La contestacin simbolizala falta del pueblo que no asume la responsabilidad de lucharcontra la corrupcin poltica y la miseria que lo rodea. La rea-lidad inmediata que presenta el autor de una manera tan de-tallada es deprimente y abrumadora, pues proyecta la sordidezde la vida interior del pueblo. El primer incidente que se re-lata al nivel de lo real inmediato es el asesinato de un joven,Pastor, por Csar Montero. Al salir de su casa una maanapara ir a cazar en el monte, Montero encuentra un pasqunpegado en el portn de su casa que delata a su mujer de teneramores con Pastor. Sin demora alguna, enfurecido por loscelos, Montero se dirige a la casa del joven, que toca el clari-nete todas las maanas a las cinco. All en el patio de su casale pega un tiro. Con este homicidio empieza una serie deacciones provocadas por los pasquines. La violencia y los celos4 7 4 LYDIA D. HAZERA BICC, XXVIII, 1973provocan acciones tan extremosas como el homicidio. Otroacontecimiento que se vincula al tema de los celos tiene quever con el matrimonio de Roberto Asis y Rebeca. Los celosasedian al marido cuando un pasqun denuncia que su nicahija fue engendrada por otro. Solamente la promesa de su es-posa de humillarse con una confesin pblica (es decir anteel, fuera del confesionario) calma su sospecha e intranquilidad.El fraude y el robo son caractersticas del pueblo que delatanlos pasquines al revelar los negocios fraudulentos de don Sabas.La revelacin no preocupa a don Sabas, que opina que el roboes parte intrnseca de la vida del pas. As lo explica: "Lo quepasa es que en este pas no hay una sola fortuna que no tengaa la espalda un burro muerto" (pg. 100).La segunda historia, la del diluvio y la mudanza de lospobres a las tierras altas y secas del municipio, delata el fraude,y ante todo la codicia del alcalde, que se apodera de los terre-nos del municipio para vendrselos a los pobres.La historia del alcalde se desenvuelve con el asesinato dePastor, pues tiene que ejercer su autoridad para detener a Mon-tero. Hasta ese momento el alcalde haba pasado tres noches"en vela atormentado por el dolor de muela..." (pg. 14). Estedolor de muela lo acompaa durante varios das al no poderrecurrir al dentista, partidario de la oposicin, ya que ste re-husa atenderlo. En el curso de la novela, el dolor de muelacasi se convierte en smbolo de la verdadera infeccin que pa-dece el alcalde, la codicia. Mediante una imagen tan prosaicael autor recrea acertadamente una realidad igualmente ordina-ria, como lo es la avaricia. Extrada la muela, el alcalde ma-nifiesta su verdadero talle de corrupcin moral, despotismo ybandidaje. Es como si la muela infectada hubiera estado ocul-tando la ponzoa verdadera.El suceso que crea el ambiente para la exposicin de lapersonalidad del alcalde comienza con una solicitud del Padrengel. El cura suplica al alcalde que ejerza su autoridad paraencontrar a los culpables que publican los pasquines, pues, se-gn el Padre, los pasquines se han convertido en un caso de"terrorismo en el orden moral" (pg. 127). Irnicamente, alo que la autoridad eclesistica unida a la civil incitar serB1CC, XXVIII, 1973 ESTRUCTURA DE LA MALA HORA 475al terrorismo en el orden poltico, ya que la imposicin de lafuerza desptica del alcalde despierta viejos rencores que pa-recan haberse mitigado.Para satisfacer los deseos del cura, el alcalde empieza porimponer el toque de queda, recluta guardias entre los habi-tantes, incluso algunos de la oposicin como el peluquero y eldentista, y llega a incorporar hasta a unos delincuentes queestaban en la crcel. Lo que crea es un ambiente de miedo yterror. Presenciamos el cambio del alcalde, que paulatinamenteva revelando su verdadera personalidad de tirano, mentiroso yfraudulento. En pocos das, l, que proclamaba desear unambiente decente al permitir ciertos recursos legales que sehaban suspendido como la autopsia, se revela como otro sin-vergenza ms que se sirve del aparato legal del municipiopara defraudar no slo al propio municipio sino a los pobresque se han radicado en los terrenos altos, y que utiliza la ame-naza para apoderarse del ganado de Csar Montero y los bienesde la viuda de Montiel. Llega al ltimo grado de la tiranapara apoderarse de los bienes de la viuda cuando detiene alcontador, un seor Carmichael, hombre honrado y decenteque la viuda ha nombrado albacea de sus bienes heredados.La mentira se cristaliza en su actuacin en el caso de PepeAmador, un joven a quien se culpa de distribuir los pasqui-nes, cuando en realidad lo que distribua era propaganda dela oposicin. Los tenientes matan al joven y el alcalde explicasu desaparicin diciendo que se fugaba. Hay una confronta-cin entre el mdico, el cura y el alcalde cuando aqullos pidenla autopsia de Pepe, que todo el pueblo sabe ha sido asesinado.El alcalde lo impide alegando que no hay cadver porque elculpable se ha escapado. Estalla de nuevo la violencia. El al-calde encarcela a todos los que alcanza, con el pretexto de lospasquines, y los que escapan se echan al monte para unirsea las guerrillas. Las cosas no han cambiado. Con esta notapesimista termina la obra: "Parece que se volvieron locos bus-cando hojas clandestinas. Dicen que levantaron el entabladode la peluquera, por casualidad, y encontraron armas. La cr-cel est llena, pero dicen que los hombres se estn echando almonte para meterse en las guerrillas" (pg. 198).4 7 6 LYDIA D. HAZERA BICC, XXVHI, 1973Despus del alcalde el personaje que se perfila mejor esel Padre ngel, que inicia la novela y la termina. Representala tradicin e intransigencia del orden eclesistico y hasta ciertopunto su ceguera al no admitir la realidad de las cosas y al afe-rrarse en imponer una moral arcaica y limitada. El cura res-tringe su concepto de la moral a la censura de pelculas, a laconfesin y a la formalizacin de matrimonios. No quiere verlo que verdaderamente debe importarle: la miseria de los po-bres, la corrupcin del alcalde, los rencores de sus parroquianosy el hasto de su rebao. Sus ojos nunca pierden su inocenciao lo que podra ser ceguera moral. As los describe GarcaMrquez al final de la novela. "El Padre ngel se detuvo.Volvi... sus ojos parsimoniosos, de un azul inocente..." (pg.198). Los calificativos que aplica el autor a los ojos del curason muy acertados: parsimoniosos connota la mezquindad desu visin y azul inocente, su ingenuidad.Es significativo que los dos personajes de ms relieve enesta obra en que el protagonista es de alcance colectivo seanlos que representan dos autoridades tradicionales: la civil y laeclesistica. Tanto la personalidad del Padre ngel como la delalcalde se desenvuelven en un marco tradicional: el primerorepresenta a los curas que persisten en su papel acostumbradode intransigencia y rigidez moral; el segundo practica la co-rrupcin tan conocida de gamonales. Son retratos genricosde una clase de conducta que ha prevalecido en nuestros pa-ses y cuya descripcin realista utiliza Garca Mrquez paraexpresar su desesperanza ante la condicin social de un pueblo.No es sorprendente, pues, que en un momento dado se unanlas dos autoridades para perseguir un mismo fin, animadas pordiferentes motivos. La meta comn del cura y del alcalde deencontrar al distribuidor de los pasquines responde a la obli-gacin del cura de proteger la moral y crea el ambiente pro-picio para que el alcalde, al imponer la fuerza, persiga sus co-rrompidas metas de enriquecimiento personal y afianzamientopoltico. Los pasquines que el cura ha calificado de "un casode terrorismo en el orden moral" provocan un terrorismo muypatente cuando el alcalde encarcela a Carmichael para apode-BICC, XXVIII, 1973 ESTRUCTURA DE LA MALA HORA 477rarse de los bienes de la viuda de Montiel y sus hampones ase-sinan a Pepe Amador.Adems del segundo episodio del diluvio, en que un fe-nmeno climatolgico afecta la vida de un sector de la pobla-cin, se puede afirmar que en general el motivo del climasubsiste a lo largo de la novela. El autor echa mano del climapara realzar el temple psicolgico que quiere destacar, paraevocar el trasfondo en que se mueven los habitantes y paraproyectar el estado anmico del pueblo. El calor se refleja enla modorra y la letargia fsica y moral en que se encuentranlos habitantes.El clima oscila entre el calor calcinante y la tormenta delluvia que hace que suba el ro e inunde los barrios bajos. Atodos parece afectar el calor: al juez Arcadio le produceun dolor de cabeza que slo se disipa despus de varias cer-vezas; al alcalde le hace insoportable el dolor de muela; alpueblo mismo, afectado por el diluvio y la falta de serviciosde sanidad, el calor lo hace despedir un olor de podredumbre:"El tufo de la podredumbre permaneci sobre el muelle, semeci en la brisa matinal y entr hasta el fondo de las casas"(pg. 87).La temperatura afecta a las fieras en el circo, en las quese refleja la enfermedad del pueblo mismo: "Las jaulas exha-laban un vapor agrio y clido y haba una especie de angustiasin esperanzas en la pausada respiracin de las fieras..." (pg.89). Aun ellas se contagian de la desesperanza del pueblo.En un momento el autor dice que el calor anunciaba tor-menta. Es la tormenta del diluvio y de las guerrillas.El ambiente climatolgico contribuye de manera signifi-cativa a evocar el retrato pesimista de las condiciones so-ciales y atmsfera psicolgica del pueblo. As comenta Her-nando Tllez el tema del clima:. . . Hay otra cosa tambin admirable en esta novela: la comuni-cacin con la atmsfera. Su trpico nos penetra hasta los huesos consu humedad pegajosa y nos agobia con su pesadumbre. El calor reinatirnicamente a travs de sus palabras, y una luz que a veces es cega-478 LYDIA D. HAZERA BICC, XXVIII, 1973dora y a veces difusa, pasa y repasa por los das de su libro, ilumi-nando y desvaneciendo los perfiles de los seres y de las cosas3.De manera marginal, Gabriel Garca Mrquez introduceel tema de la soledad, tema que se consagrar en la obra y ensu ttulo: Cien aos de soledad. En La mala hora alude a lasoledad con relacin a la viuda de Montie], al Padre ngel, alalcalde y al ambiente del pueblo. La viuda de Montiel experi-menta esa soledad que vive quien se encuentra sin los seresqueridos y en las postrimeras de la vida. La viuda deambulasu soledad por el casern, donde conversa con fantasmas comola Mam Grande. Su desolacin se acenta por la sensacinde vaco que empapa el ambiente de la casa:Viva sola en la sombra casa de nueve cuartos donde muri laMam Grande, y que Jos Montiel haba comprado sin suponer quesu viuda tendra que sobrellevar en ella su soledad hasta la muerte.De noche, mientras recorra... los aposentos vacos, se encontraba a laMam Grande... y le preguntaba: Cundo me voy a morir? (pg. 94).La soledad del cura y del alcalde es condicin inherenteal existir del hombre de autoridad. Su posicin los separa delos habitantes del pueblo y hay momentos cuando sienten pro-fundamente su aislamiento. El cura acepta dignamente su si-tuacin: "Nunca haba sentido vergenza de su soledad" (pg.22) dice Garca Mrquez. El alcalde no slo sufre la soledadinherente a su puesto sino la separacin que proviene del os-tracismo. El pueblo que l pensaba someter y dominar persistarenuente a cualquier tentativa que l pusiera en accin:Estaba desvelado en pleno da, empantanado en un pueblo quesegua siendo impenetrable y ajeno, muchos aos despus de que lse hiciera cargo de su destino... (pg. 156).La soledad del alcalde refleja la desolacin de un puebloque vive con rencores, sumido en miseria y pasividad. Los ha-bitantes no pueden superar el ambiente de las guerrillas y de3 HHRNANDO TLLEZ, Gabriel Garca Mrquez: La mala hora, en Cuadernos,Pars, ntn. 81, febrero de 1964, pg. 88.BICC, XXVIII, 1973 ESTRUCTURA DE LA MALA HORA> 479las rencillas polticas que los ha condicionado a una conductacargada de resentimiento, escepticismo y hasta cinismo. El au-tor dibuja un ambiente pesado, vaco y corrompido:El pito de las chicharras haca ms intensa la soledad del puerto...y el olor de la podredumbre haba dejado en la atmsfera un enormevaco (pgs. 97-98).Un tema secundario que presenta Gabriel Garca Mrquezen La mala hora es el de la sensualidad. La existencia de loshabitantes parece alimentarse del ambiente tropical y sensualen que se mueven. La sensualidad disipa hasta cierto gradoel sentimiento de vaco y de tedio que ya hemos sealado. Lasmujeres en general se describen en trminos de vitalidad sen-sual. Por ejemplo, despus de hacer el amor, la mujer del juezArcadio suelta "una risa cargada de buena salud" (pg. 27);y Rebeca de Asis exhala un olor de vitalidad que llega al olfatodel Padre ngel mismo: "el padre se pregunt cmo podaaquella mujer exhalar un olor tan clido. Era esplndida yfloral, de una blancura deslumbrante y una salud apasionada"(pg. 45). La mujer que pinta Gabriel Garca Mrquez ensu obra se mantiene al margen de la actividad poltica delpueblo salvo cuando siente amenazada su existencia en el ho-gar, como en el caso de Rebeca de Asis. Son las damas cre-yentes, entre ellas Rebeca de Asis, las que incitan al cura paraque tome medidas contra los pasquines. Garca Mrquez re-trata una mujer que sigue su papel tradicional de madre y es-posa. Sin embargo, dentro de este papel la mujer que se des-taca en la obra es sana, apasionada y vital; no es un ser dbilo impvido.No se pueden pasar por alto los toques de lo absurdo queGabriel Garca Mrquez le ha dado a su retrato de esta reali-dad tan objetiva. Tanto el incidente de los pasquines como eldel dolor de muela que padece el alcalde le prestan a la rea-lidad un matiz absurdo que la rodea de un ambiente irreal yhasta cmico. Las circunstancias en que aparecen los pasqui-nes. . . la manera en que afectan a los delatados: todo transpirala esencia del absurdo. Nunca se llega a saber el origen de lospasquines y los delatados se agitan por acusaciones que todo480 LYDIA D. HAZERA BICC, XXVIII, 1973el mundo conoce. Lo absurdo radica por consiguiente en unarealidad objetiva que se vuelve ligeramente irreal e increblepor la manera como reaccionan las vctimas de los pasquinesante ellos. El pasqun revela a la vctima un reflejo de su vidaclandestina, pero en lugar de tomar conciencia de ello, la vc-tima reacciona apasionadamente y a veces llega hasta el ho-micidio como en el caso de Csar Montero. Estas accionesirracionales revelan lo absurdo y lo desesperante que puedeser la existencia de un pueblo contagiado de rencores y pasio-nes intiles. El dolor de muela que padece el alcalde levantaal plano de lo absurdo toda la situacin de ste y su rela-cin con un dentista renuente que no quiere atenderlo. Tam-bin se encuentra el concepto de lo absurdo en el incidente delos ratones que invaden la iglesia y que el Padre ngel hallamuertos hasta en la pila del agua bendita. La condicin depobreza en que se encuentra el edificio de la iglesia se vuelvems patente y hasta adquiere el /elato un aire de comicidadal concebir el lector ratones que corren por todas partes. Losratones que invaden el edificio se muestran resistentes a todoesfuerzo para eliminarlos.La crtica espaola Carmen Arnau ha hecho una analogamuy provocativa entre los pasquines que resisten los intentosdel alcalde para eliminarlos y los ratones que resisten los es-fuerzos del Padre ngel:Esta lucha imposible viene simbolizada por los pasquines, que con-tinan apareciendo a pesar de los esfuerzos denodados del alcalde (lu-cha de la autoridad), y por los ratones, que a pesar de todo lo quehacen por eliminarlos el Padre ngel y Trinidad, su ayudante, con-tinan proliferando en el templo (lucha contra el mal en pro de lamoral) *.Un ejemplo de lo fantasmagrico en La mala hora es elepisodio de la viuda de Montiel que al caminar por su casernconversa con el fantasma de la Mam Grande. Este personajey la irrealidad que vive pasaron a ser el tema de uno de los* CARMEN ARNAU, El mundo mtico de Gabriel Garca Mrquez, Barcelona, Pe-nnsula, 1971, pgs. 26-27.BICC, XXVIII, 1973 ESTRUCTURA DE LA MALA HORA 481cuentos de Garca Mrquez que se publicaran en el mismoao en que apareci La mala hora, 1962.Aunque los crticos han hecho hincapi en el estilo realistade la obra, hay que destacar sus elementos irreales ya que stoscomprueban que el autor no quiso subyugar su genio de fan-tasa. As opina Rodrguez Monegal sobre este punto:Desde cierto punto de vista, La mala hora representa el momentoculminante de la narracin realista de Garca Mrquez, una narracinque se inscribe con comodidad en la tradicin de la novela de la tierray de la novela de protesta y a la que el narrador colombiano aportano slo su maestra sino una capacidad de superar el realismo por lava de una exasperacin de las situaciones, y de una discreta alegori-zacin de los motivos esenciales de la novela... 5.De este estudio de la estructura y temtica de La mala horase puede concluir que la estructura fragmentada responde alpropsito del autor de retratar la realidad de un pueblo a tra-vs de diversos personajes y facetas de su vida. A pesar de laestructura aparentemente suelta, la obra logra unidad con lostemas que subrayan la situacin y la psicologa de los perso-najes en los tres episodios que se destacan en la trama de laobra. Para crear esta unidad el autor utiliza recursos estilsticosde gran originalidad: los pasquines, para revelar las pasionesque agitan al pueblo; el dolor de muelas, para alegorizar lacorrupcin del alcalde.El estilo realista matizado por elementos irreales y hastaabsurdos revela el valor de La mala hora como tirn del viajeque har Garca Mrquez para llegar al momento culminantede Cien aos de soledad. El novelista habr de superar su an-helo de retratar la realidad para lograr ese realismo mtico ymaravilloso de su obra maestra.LYDIA D. HAZERA.George Masn University, Fairfax, Virginia,Estados Unidos de Amrica.' EMIR RODRGUF.Z MONECAL, La hazaa de un escritor, en Visin, Mxico, 18de julio de 1969, pg. 30.CampoTexto: THESAURUS. Tomo XXVIII. Nm. 3 (1973). Lydia D. HAZERA. Estructura y temtica ...

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