el budismo en la vida del japones

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LA APLICACIN DEL BUDISMO

LA APLICACIN DEL BUDISMO

- en la vida ordinaria del japons

Marco Antonio de la Rosa Ruiz Esparza, mg INTRODUCCIN

I. La cultura japonesa de la quietud.-

1.- El concepto japons y occidental de la cultura.

2.- Naturaleza del ejercicio japons.

3.- La quietud objetiva.

4.- La quietud de la fusin.

II. Aspectos de la cultura japonesa. 1.- Los jardines japoneses y el Zen.

2.- Cultura de la pausa.

3.- La esencia del gesto: Zanshin.

Quemar incienso y juntar las manos (Gassho).

4.- La esencia del caminar: Kinhin.

III. Zen y cilvilizacin japonesa.

1.- Cermicas japonesas relacionadas con el Zen.

IV. Zen y artes marciales.1. Tcnica, arte y camino.

V. Ritos budistas.a) Gotan-e (Hana-Matsuri) y Nehan-e (Nirvana).

Nacimiento y muerte de Buda-.

b) Daruma-ki. Bodhidharma y sus enseanzas-.c) Nebuta.d) O-bon. - La paz de todas las almas de los difuntos-.

e) O-higan. Tiempo para ofrecer el don de la vida-. f) Hooji.VI. Budismo y compromiso social.

1.- La discriminacin social dentro del Budismo Zen.

a) Se desata una controversia.

VII. El concepto de la vida y de la muerte en el japons.

1.- Oriente y Occidente.

2.- Naturalismo: la afirmacin de la familia y la vida.

3.- El budismo de Kamakura, el camino de la espada, y la llegada del cristianismo en relacin con la vida y la muerte.

4.- El japons actual ante al vida y la muerte.

5.- Sentido de la vida y de la muerte y autotrascendencia.

6.- Conclusin.

VIII. CONCLUSIN GENERAL.

IX. NOTAS.X. BIBLIOGRAFA.

INTRODUCCIN

El oriental nos ensea que a travs del ejercicio practicado con ahnco se llega a la madurez, no en el rendimiento del deporte occidental. Lo importante es la autorrealizacin. Es aqu donde surge la profundidad caracterstica de toda vida, en la que cada acontecimiento singular participa al mismo tiempo de la gran unidad de la vida.

Es el camino (Doo) de todos los ejercicios japoneses, cuyo denominador es la madurez de la persona.

Las cosas ms normales del mundo son para el japons objeto de ejercicio propio: andar, permanecer en pie, sentarse, respirar, comer y beber, escribir, hablar y cantar. Tambin las artes son ocasin de ejercicio para un camino: el camino del hombre, el camino de la madurez, el camino del Tao. Ya sea el pintar, colocar flores, cantar, contar narraciones, en la forja de la espada y en la pintura cermica. As como las artes marciales: el tiro, la esgrima, la lucha, etc. Tirar con el arco y bailar, colocar flores y hacer esgrima, pintar o luchar, beber t o cantar en el fondo todo es lo mismo. Esta frase no tiene sentido, vista desde la perspectiva del rendimiento. Pero desde la perspectiva de la autorrealizacin, entendida como madurez y vista como ejemplo de expresin de la vida superior en esta otra vida breve.

El espritu y quietud japoneses no nos elevan por encima de nuestra existencia, sino que ms bien introducen en sus races. El japons no busca la forma vlida en s, ni tampoco la culminacin o armona de conjunto de su obra maestra, sino que busca algo sin forma, sin imagen, algo que centellea y llena de resonancias la razn comn y primitiva de nuestra vida. La forma tiene valor en la medida, en que su idioma particular alumbra al gran uno y permite al hombre entroncarse en la causa primitiva con una fuerza mgica. Esta aparece en las pequeas cosas, en el estilo arquitectnico de los templos y casas, en la falta de adornos y austeridad de sus paredes, todo ello denota mucho ms cultura debido a su quietud. Como aparece en los aforismos (Koan) del Maestro Zen, en el baile y la cancin japonesa. Como en el Zenga, pintura Zen donde un pjaro, pintado con breves trazos sobre una rama seca que se extiende hacia el vaco.

La cultura domstica japonesa tiende, lo mismo que todas las artes en particular, a dejar hablar a la quietud. En la habitacin del t (Chashitsu) se respira la quietud.

De todas las artes Zen, la que ms se acerca a la tradicin cristiana es el camino del t (Chadoo). Generalmente la ceremonia del t tiene lugar en una estancia austera, cuyos nicos adornos consisten en una caligrafa y un arreglo floral o Ikebana. En un pequeo brasero se calienta agua, para disolver con ella el t verde Matcha en polvo en un cuenco. Este cuenco, cuyo valor y belleza radica en la simplicidad, pasa de mano en mano, y todos lo admiran. Luego beben de l tomando pequeos sorbos. La ceremonia del t es un camino del ser humano para librarse de la esclavitud de las pasiones, dominarse a s mismo y purificarse interiormente. Por as decirlo, es una experiencia religiosa natural, y por lo tanto una preparacin para la misma religin. Por otra parte, ah estaba su relacin estrecha con el Cristianismo, pues de los siete discpulos de Sen-no-Rikyiu, el maestro del t ms importante del siglo XVI, cinco haban sido catlicos. (1).

La cultura de la quietud significa, por tanto, en el reino de las formas creadas: dejar hablar al gran vaco, dejar brillar a la gran oscuridad y aprender a ver al gran invisible. En resumen: hacer sentir el gran vaco y aprender a comprender al gran incomprensible.

Estos ejercicios dirigidos directamente a una fusin y puestos al servicio de la maduracin. Estos ejercicios especiales, transmitidos por los maestros estn tambin fundamentados en los ejercicios de cada da: ejercicios ordinarios, porque pertenecen a la vida normal de todo el pueblo.

En los ejercicios del gran fusin del yo y del mundo tiene su forma primitiva y popular en el bao japons (Ofuro). El bao no es para lavarse, sino para integrarse en un elemento, hasta hacerse uno con ese mundo que nos rodea como agua. Esta fusin consciente es la que nos rodea como agua. Esta fusin consciente es la que se busca al contemplar correctamente la naturaleza, or correctamente una cancin, mirar una obra de arte, gozar correctamente del jardn, observar un rbol enano (Bonsai), una flor o una piedra y caer en la contemplacin de una mandala o de un cuadro sagrado.

Hay que buscar la fusin, el surgir del no-dos. Hay que permanecer sentados, quietos, sin moverse, y, concentrndose en el centro, entregarse al gran hlito del ello. Solamente puede percibirse la verdad, cuando el reconocimiento proviene de la profunda vivencia de la gran unidad.

nicamente cuando estemos repletos de la gran unidad podemos comprender la atmsfera cargada con el ser, que domina en presencia del maestro los locales de ejercicio del arco (Kyudoo), la esgrima (Kendoo) o la lucha (Judoo) o el incomparable ambiente, que une al espectador con el escenario en un teatro japons (Noo) o de Kabuki. Actualmente tambin hay dramas bblicos Noo producidos por el P. Kadowaki Kakichi,S.J., Maestro Zen. Creador de la obra El Bautismo de Jess. Como tambin la Dra. Yuasa Yuko, con su dramas llevados a los escenarios de Japn e Inglaterra. ( 2). Desde el punto de vista feminista.

Finalmente surge de la armona dichosa una ejecucin perfecta, como fruto de la madurez interna, meta final del ejercicio. El gran ello es el que culmina la obra y no el esforzado yo.

El Zen ha contribuido a estimular los impulsos artsticos del pueblo japons. En la poca de Kamakura (1185-1333), el Zen marc una huella indeleble la civilizacin, la mentalidad y la vida cotidiana japonesa.

Las escuelas Tendai, Shingon y Joodoo con Shin y la Nichiren, son las principales escuelas de Budismo en Japn- contribuyeron poderosamente a difundir el espritu del Budismo entre los japoneses, y a travs de su iconografa, a desarrollar sus capacidades instintivas para la escultura, la pintura, la arquitectura, la manufactura textil y el trabajo con metales.

Por su parte las escuelas Shingon, Tendai y Joodoo dieron origen a hermosas esculturas, pinturas y utensilios destinados al culto diario.

Las escuelas Nichiren y Shin son la creacin del espritu religioso del pueblo japons.

El Zen impregn de su espritu la caligrafa y la pintura la pintura sumiye o de la pincelada sobria que manifiesta el espritu de Sabi (soledad del Zen)- cultivada por los intelectuales de ese tiempo. Como tambin la clase militar. En este sentido, el Zen marcha de la mano con el espritu del Bushidoo (Camino del guerrero).

Cuando la belleza de la imperfeccin se acompaa de antigedad o primitiva tosquedad, tenemos un resplandor de Sabi (soledad o aislamiento), tan estimado por los expertos japoneses. Como los utensilios utilizados en la habitacin del t.

La soledad verdaderamente invita a la contemplacin, pero no se presta a espectaculares demostraciones. Como se da en la poesa con la sugerencia del impulso vital en medio de la desolacin invernal. O la asimetra en la arquitectura, como se ve en la habitacin del t(Chashitsu).

El desequilibrio, la asimetra, la pintura de ngulo, la pobreza, la simplicidad, el Sabi o Wabi, la soledad y toda una serie de ideas afines, constituyen los ms conspicuos y caractersticos rasgos del arte y la cultura japonesa. Todos ellos dimanan de la percepcin central de la verdad del Zen, que es Uno en los Muchos y los Muchos en el Uno, o mejor el Uno permaneciendo como uno de los Muchos, individual y colectivamente.

Esto tambin lo veremos en los jardines Zen como un camino a la espiritualidad.

La disciplina Zen influy con su esquema de enseanza en la intuicin filosfica de la naturaleza, la que mueve a los maestros a la creacin de obras artsticas, a la expresin del sentido de perfeccin a travs de cosas feas e imperfectas. Veamos el sentido del Wabi en la cermica, etc. El culto de Wabi ha penetrado profundamente e