dolores y gozos de san jose - jesus martinez garcia

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Devocionario católico que ayuda a reflexionar y meditar la vida de san José

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    Dolores y Gozos de San Jos

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    Jess, Jos y Mara, os doy el corazn y el alma ma.

    Jess, Jos y Mara, asistidme en mi ltima agona. Jess, Jos y Mara, con vos descanse en paz el alma ma.

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    Jess Martnez Garca

    Torreciudad es un lugar de la provincia de Huesca donde se venera desde antiguo a la Madre

    de Dios. En 1975 se construy all un Santuario Mariano, demostracin de la fe y del amor que

    san Josemara Escriv de Balaguer tena a la Virgen, y de la fe de sus hijos del Opus Dei que

    secundaron su deseo. Por un costado de la explanada que recibe a los peregrinos desciende un

    camino empedrado que baja a la Ermita. Y en ese camino se encuentran - guarecidas del viento

    por una hilera de pinos y litaneros- las representaciones de los Dolores y Gozos de San Jos que

    en este librito se ofrecen para meditacin.

    Necesitamos silencio interior y exterior que nos permitan el dilogo con Dios y con los

    santos, y a eso tiende esta popular devocin. Los Dolores y Gozos se pueden meditar, uno a uno,

    durante los siete domingos que preceden al 19 de marzo, o bien se puede hacer el ejercicio

    completo recorriendo las catorce escenas en el camino de Torreciudad.

    Lo que importa es que contemplemos a aqul que, despus de Mara -y junto a Ella-, ha sido

    quien ha estado ms unido a Jess en esta tierra; de l aprenderemos muchas cosas para nuestra

    propia vida, y en especial la disponibilidad para dedicarnos a las cosas que se refieren al servicio

    de Dios.

    El Papa Juan Pablo II ha afirmado que las almas ms sensibles a los impulsos del amor

    divino ven con razn en Jos un luminoso ejemplo de vida interior Exh. Ap. Redemptoris

    Cusios, 27). No es de extraar que el Fundador del Opus Dei tuviera gran devocin al esposo de

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    Jess, Jos y Mara, os doy el corazn y el alma ma.

    Jess, Jos y Mara, asistidme en mi ltima agona. Jess, Jos y Mara, con vos descanse en paz el alma ma.

    Mara y deseara no separar la devocin a la Virgen de la de San Jos -pues Dios les uni en esta

    tierra-. Por eso quiso que en Torreciudad los peregrinos pudieran realizar el ejercicio de los

    Gozos y Dolores de San Jos.

    A l le gustaba invocarle con un ttulo entraable: Nuestro Padre y Seor. San Jos es

    realmente Padre y Seor, que protege y acompaa en su camino terreno a quienes le veneran,

    como protegi y acompa a Jess mientras creca y se haca hombre. Tratndole se descubre

    que el Santo Patriarca es, adems, Maestro de vida interior: porque nos ensea a conocer a Jess,

    a convivir con El, a sabernos parte de la familia de Dios (Es Cristo que pasa, 39).

    Y hablaba de San Jos como de una persona muy cercana, de alguien a quien se trata: Yo

    me lo imagino -deca- joven, fuerte, quiz con algunos aos ms que Nuestra Seora, pero en la

    plenitud de la edad y de la energa humana, y aada que de las narraciones evanglicas se

    desprende la gran personalidad humana de Jos: en ningn momento se nos aparece como un

    hombre apocado o asustado ante la vida; al contrario, sabe enfrentarse con los problemas, salir

    adelante en las situaciones difciles, asumir con responsabilidad e iniciativa las tareas que se le

    encomiendan (Es Cristo que pasa, 40).

    Dios cuenta con los hombres y las mujeres para realizar la redencin en la historia, pero

    necesita que ellos se confen plenamente en l y pongan a su servicio todo lo suyo: su libertad, su

    iniciativa, todas sus capacidades. San Josemara -que tena esa experiencia- impuls a muchas

    personas a dedicar sus ms nobles energas -toda su vida- a esta tarea de la santidad y el

    apostolado. Porque a cada uno le llama Dios en las circunstancias normales de su existencia.

    Y pona como ejemplo al santo patriarca: Jos era efectivamente un hombre corriente, en el

    que Dios se confi para obrar cosas grandes. Supo vivir, tal y como el Seor quera, todos y cada

    uno de los acontecimientos que compusieron su vida. Por eso, la Escritura Santa alaba a Jos,

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    afirmando que era justo.

    Cada uno tenemos nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades; Dios nos ha puesto

    ah, con nuestras circunstancias, para hacernos santos y llevar todo hacia l. Se trata, en

    definitiva, de la santificacin de la vida cotidiana, que cada uno debe alcanzar segn el propio

    estado y que puede ser fomentada segn un modelo accesible: San Jos es el modelo de los

    humildes, que el cristianismo eleva a grandes destinos; San Jos es la prueba de que para ser

    buenos y autnticos seguidores de Cristo no se necesitan grandes cosas, sino que se requieren

    solamente las virtudes comunes, humanas, sencillas, pero verdaderas y autnticas (Redemp-

    toris Custos, 24).

    Estas virtudes las aprenderemos considerando sus Dolores y Gozos. Lo podemos hacer cada

    uno por nuestra cuenta en cualquier lugar; pero tambin podemos acercarnos a Torre- ciudad. A

    veces es necesario dejar por un momento el ritmo diario y ver desde lejos -en un clima de silencio

    y oracin- nuestra propia vida para aprender a darle el sentido que Dios quiere; porque tambin a

    nosotros Dios quiere confiarnos cosas grandes.

    * * * El sol se refleja en el agua del lago que rodea la Ermita. La brisa que sube acaricia carrascas

    y mueve hojas de rboles. Y en el viento ascienden vencejos hacia los recios perfiles del

    Santuario, observando, en una y mil vueltas, ese trabajo compuesto de ladrillos y de amor para

    Dios y para su Madre.

    A mitad de ladera -como contrafuertes- se encuentran estas escenas ingenuas de quien nos

    puede ensear tantas cosas. Quiz, amigo lector, quieras hacer algn da el ejercicio de los

    Dolores y Gozos de San Jos en el camino de la Ermita de Torreciudad.

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    Jess, Jos y Mara, os doy el corazn y el alma ma.

    Jess, Jos y Mara, asistidme en mi ltima agona. Jess, Jos y Mara, con vos descanse en paz el alma ma.

    * * * Al comienzo de cada uno de los siete Dolores y Gozos ponemos el ejercicio tradicional del

    venerable P. Jenaro Sarnelli (+1744), discpulo de san Alfonso Mara, quien inici esta piadosa

    devocin a san Jos, a la que los Papas Gregorio XVI y Po IX enriquecieron con diversas

    indulgencias.

    Para lucrar la Indulgencia plenaria basta rezar esas oraciones con un Padrenuestro, Ave-

    mara y Gloria al final de cada una de ellas, los siete domingos anteriores a la fiesta de san Jos -o

    en cualquier otro tiempo-, cumpliendo las dems condiciones acostumbradas. Ofrecemos, sin

    embargo, otras consideraciones que, por su meditacin, pueden servir para la vida corriente.

    Castsimo Esposo de Mara, glorioso san Jos. As como fue terrible el dolor y la angustia de

    tu corazn cuando creste que debas separarte de tu Inmaculada Esposa, experimentaste despus

    un vivo gozo cuando el ngel te revel el misterio de la Encarnacin.

    Por este dolor y gozo, te suplicamos te dignes consolar nuestras almas ahora y en nuestros

    ltimos momentos; alcnzanos la gracia de llevar una vida santa y tener una muerte semejante a

    la tuya, en compaa de Jess y de Mara. (Padrenuestro, Avemara y Gloria)

    PRIMER DOLOR

    Estando desposada su madre Mara con Jos, antes de vivir juntos se hall que haba con-

    cebido en su seno por obra del Espritu Santo (Mt 1,18)

    Jos se saba verdaderamente afortunado por haber encontrado a Mara, una mujer que

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    pensaba como l y tena a Dios como valor ms importante de su vida. Reconoce y agradece los

    designios de la Providencia divina.

    En medio de su deseo por agradar a Dios y amar a su esposa observa con sorpresa que Mara

    espera un nio. Qu significa aquello? Mara era una mujer muy especial y en ese momento

    sospecha que algo grande ha debido suceder; un misterio divino como tantos otros que recoge la

    Biblia.

    Jos piensa que tiene que desaparecer de la escena y dejar que Dios haga como desee. Pero

    sufre, sufre muchsimo porque eso supone dejar a quien ms quiere en el mundo.

    En ocasiones no se entiende lo que sucede. Qu hacer entonces? Mirar a Dios y esperar.

    Dios es fiel; quien se apoya en l no quedar defraudado.

    PRIMER GOZO

    El ngel del Seor se le apareci en sueos y le dijo: Jos, hijo de David, no temas recibir a

    Mara, tu esposa, pues lo concebido en ella es del Espritu Santo. Dar a luz un hijo y le pondrs

    por nombre Jess (Mt 1, 20-21).

    Cuando se consideran las cosas en la presencia de Dios se pueden ver como Dios las ve. A

    Jos se le hace entender que Mara ha concebido virginalmente y no slo no debe abandonarla,

    sino que, siendo su esposo, el Salvador nacer en el seno de una familia, de la cual l ser el

    padre, pues debe poner el nombre al Nio.

    Gozo inmenso al conocer su misin: cuidar al Mesas prometido. Se le pide -nada menos!-

    no separarse de Jess ni de Mara. El dolor ha dado paso a la alegra desbordante y se va

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    Jess, Jos y Mara, os doy el corazn y el alma ma.

    Jess, Jos y Mara, asistidme en mi ltima agona. Jess, Jos y Mara, con vos descanse en paz el alma ma.

    corriendo a contar a su esposa lo que acaba de descubrir: su vocacin.

    Antes Jos se senta afortunado, pero al comprender los planes divinos siente una alegra

    mayor. Jos mira con inmenso cario a Mara y agradece a Dios haberle escogido a l para

    contemplar y participar en tales sucesos divinos.

    Reflexin:

    Comprendo que Dios tiene unos planes para m y que yo debo conocerlos? Entiendo que Dios llama a todos a la santidad, que toda vida es respuesta y que tod