acha y quiroga - normalizaci³n del estudio del peronismo

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  • 7/29/2019 Acha y Quiroga - normalizacin del estudio del Peronismo

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    Institute Cultural de la Provincia de Buenos A iresDirecciOn Provincial de Patrimonio CulturalArchivo Histrico "Dr. Ricardo Levene"

    Los estudios sobre el primer peronismo.Aproximaciones desde el siglo X XI

    Raanan REIN / Carolina BARRYOmar ACHA / Nicolds QUIROGA

    La Plata/2009

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    res. Ellos constituyen algunas de las muestras que han nacido conla necesidad de plantear y discutir temas y dificultades comunes, ala vez que transmitirlos tanto para un paha:, especializado comopara el interesado y motivado. Lamentablemente, todavia estas ac-ciones son aisladas e inconexas, y queda aun por plantear la formade sistematizar y hacer mas asequible la informaciOn. Pese a todosestos esfuerzos y a los avances marcados, el tema no logra enfriarse.Todavia la pregunta preventiva, persiste: pero... Lsos peronista?

    PLIEGUES DE LA NORMALIZACION DE LOSESTUDIOS SOBRE EL PRIMER PERONISMO:complementos y aclaraciones

    Omar A CHANicolas QUIROGA

    "Los limites de mi lenguaje son los limites de mi mundo".L. Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus, 5.6.

    IntroducchinEl presente trabajo retoma y extiende indicaciones ofrecidas en

    otro estudio reciente'. Quisieramos proseguir en esta ocasiOn los ra-zonamientos de esa propuesta de examen selectivo de la literaturahist6rica contemporanea sobre el primer peronismo. Nuestro objetoes replantear algunos temas, enfocandolos desde otras perspectivas,y sobre todo acentuar ciertas cuestiones que por razones de espaciono pudimos desarrollar en el escrito anterior. La argumentaciOn pre-sentard brevemente un esquema de la idea de una "nonnalizaciOn"de la historiografia del peronismo. Luego revisaremos los conceptoscentrales de esa construcciOn interpretativa e intentaremos ajustarsus nociones principales que, proponemos, han alcanzado la figura deun "modelo ejemplar", es decir, de una formulaciOn capaz de hacerde molde de las perspectivas "innovadoras". La multiforme interco-nexi6n del modelo y sus nada sencillos parentescos con los estudiosmadurados en su mismo suelo nutricio sera explorada a tray& delcontraste con una aproximaci6n diferente, de talante antropolOgico,que esperamos nos permita adelantar algunas interrogaciones.

    1 Omar Acha y Nicolas Quiroga, "La normalizaciOn del primer peronismo en lahistoriografia argentina reciente", de pr6xima publicaciOn en Estudios Interdiscipli-narios de A merica Latina y el Caribe.

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    La norm al izaciOnAl mencionar un proceso de "normalizaciOn" contempothnea de

    la historiografia sobre el primer ciclo del peronismo, el que va de1943 a 1955, utilizamos una conceptualizaciOn corriente incluso enotras historiografias nacionales. Ademas de sus usos para el primerperonismo (como veremos), tambien ha sido propuesto para despuesde 1955 2 . En este sentido nuestra imagen no pretende originalidad.La normalizaciOn es una estandarizaciOn, es decir, la imposiciOn deuna norma de construction de los relatos histOricos relativos al pri-mer peronismo. Tendremos que notar el catheter vinculante de esanormativa dentro de la multiplicidad de estrategias realmente exis-tentes, que una perspectiva empirista observa como desestructuraday multiple. Lo Anico que aspiramos a sefialar al respecto son sussupuestos no siempre explicitos y las consecuencias normativas quede alli se derivan. Estas valen tanto para la imagen del peronismocomo para los valores que vertebran la practica historiogthfica. Haydos andariveles que deben ser distinguidos: el de la narrativa y/oanalitica aplicadas al peronismo y el del quehace r historiador que lasmatriza. Como decimos, la nociOn de normalizaciOn ha sido utiliza-da para rendir cuenta de la evoluciOn histOrica de la investigaciOnsobre el peronismo. Su eficacia sigue, a su vez, dos vias comple-mentarias.

    Una se perfila en un ejercicio de "historia de la historiografia",como el andlisis de Mariano B. Plotkin sobre las "cambiantes per-cepciones" del peronismo (1991, 1998). En esa construction se pue-de observar el lento pero inexorable advenimiento de visiones cadavez menos "patologizantes" del peronismo. Desde las primeras vi-siones que representaban al peronismo como un virus invasor en lahistoria nacional, a Per& como un tirano demagOgico, a las masasperonistas como una tropa barbara y ululante, nos relata Plotkin, se

    2 Por ejemplo, Alejandro Cattaruzza, "Los aflos sesenta y setenta en la histo-riografia argentina (1983-2008): una aproximaci6n", en Nuevo Mundo MundosNuevos [En lima], "Debates", 2008. Puesto en linea el 11 de diciembre de 2008,URL: http://nuevgin undo. revu es.oreindex45313

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    pasa a versiones cada vez menos excepcionalistas, atenidas a lasexplicaciones complejas y sensibles a los hechos. El camino no fuesencillo: todavia en los afios setenta Carlos Waisma n, en The Rever-sal of Development in Argentina, apelaba a las querencias analiti-cas de la patologia. Pero finalmente se consigue, a mediados de losailos ochenta, y sobre todo en los noventa, una apertura en verdadhistoriadora, y el peronismo es visto como un tema histOrico, enmodo alguno teratolOgico. Para sostener su perspectiva, Plotkin sesolidariza con la nociOn halperiniana de un cierre del ciclo en la"larga agonia de la Argentina peronista", y concluye: "The time isripe to come to terms with Peronism as a historical phenomenon".La figura retOrica elegida por Plotkin, podria creerse, conspira con-tra su vision evolutiva del conocimiento sobre el peronismo, porqueeste seria accesible como objeto historiogthfico en tanto esta m uerto,acabado para la productividad acontecimental (era fundamental enla ilaciOn argumental de Plotkin que fuera un peronista, Carlos Me-nem, el que destruyera las construcciones labradas por Juan PerOnmedio siglo antes). Un renacimiento peronista daria por tierra conel optimismo historiador. De hecho, las posturas ulteriores de TulioHalperin Donghi han tornado otro cariz. Antes que la comprobaciOnde un deceso del peronismo, propone una resignaci6n (en el registrodel amor fati) ante la persistencia del peronismo como nervio de lacultura politica argentina. Sin embargo, quiza com o prueba de la au-tonomia relativa de las practicas, el logro de la normalizaciOn puedeser desacoplada de la suerte efectiva del peronismo en la realidadnacional3.

    La otra via que perfila el proceso normalizante lo analiza desdesu consolidaciOn, es decir, a partir de una mirada retrospectiva. Porcaso, Luis A. Romero menciona la normalizaciOn lograda, segimpermite observarla la publicaciOn reciente de obras que escapan a

    3 Mariano B. Plotkin, "Perlin y el peronismo: un ensayo bibliografico", en Estu-dios Interdisciplinarios de America Latina y el Caribe, vol. 2, n 1, 1991, y sureescritura en "The Changing Perceptions of Peronism. A Review Essay", en JamesBrennan, ed., Peronism and A rgentine, Washington, SR Books, 1998.

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    las urgencias ideolOgicas e investigan diestramente temas dejadosde lado por enfoques partisanos. Una cierta distancia, en modo al-guno equivalente a antiperonismo (esto podria ser pensado comoun obstaculo), posibilita el abordaje de cuestiones especificas, den-tro de una vision que denota una mirada compleja. La comprensiOnhistoriografica de Romero permite hacer visibles las concepcionespracticas que vertebran dos obras, segim se dice con razOn, "reno-vadoras", como los estudios de Anahi Ballent e Isabella Cosse 4 . Enellas se analiza como en las historias de la vivienda y la filiaciOn sedestacan las dos lineas de la historia del peronismo. Por un lado lareivindicaciOn de los "desheredados" como un discurso de corte ple-beyo y desafiante de algunas jerarquias establecidas. Por otro lado,una vocaciOn integradora, que asume los valores culturales prevale-cientes, cuyo disfrute es demandado. Alla se cuestiona, aqui se soli-cita el reconocimiento. Entre ambas lineas se fragua una tension queel peronismo lograria "cabalgar". Mas lo te6ricamente relevante quesubraya Luis A. Romero es la significaciOn de las obras para la con-cepciOn de la historia nacional, pues los citados trabajos, asegura,confirman un "largo proceso" de la sociedad argentina en el caminode la "democratizaciOn". Entiende por esto una lOgica "de inclusione integraci6n, de apropiaciOn y extension de las formas de vida yvalores establecidos entre sectores". La trama global implicada esanterior al primer peronismo y lo continua tras su caida en 1955 (lasautoras no sefialan esa consecuencia, pero Luis A. Rom ero hace bienen estipularla, pues los argumentos utilizados suponen una "historianacional", esto es, iluminan un sentido global valid al menos parael siglo XX). Es cierto que se indica que el peronismo promovieun aceleramiento de los cambios democratizadores. Por eso mismotuvo que pagar un precio en tensiones: "No se trata exactamente dela forma clasica, que enfrenta a patrones y obreros. Fue un fortisimo

    4 Anahi Ballent, Las huellas de la politica. Vivienda, ciudad, peronismo en Bue-nos A ires, 1943-1955, Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes-PrometeoLibros, 2005; Isabella Cosse, Estigmas de nacim iento. Peronismo y orden familiar,1946-1955, Buenos Aires, Fondo de Cultura EconOmica, 2006.

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    conflicto cultural y politico, cuyo nficleo esta en lo acelerado delproceso de inclusiOn, y los roces y contratiempos que esta inclusionocasiona"5.

    Ahora bien, quisieramos proponer simplemente que esta ima-gen no es nada contingente. Es indiscutible que la variedad de lasinterpretaciones dentro del cuerpo total de la bibliografia sobre elperonismo es significativa.

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